Lo primero que debe tener en cuenta es
que, para que el nombre sea fácilmente reconocible por el
caballo, debe ser lo más breve posible, de dos sílabas
a poder ser. Si no es así conviene ponerle un sobrenombre
(que se aproxime lo más posible al nombre verdadero).
Para que lo reconozca podremos valernos de este truco: Ataremos
al caballo en un lugar en el que se encuentre solo;
Pronunciaremos su nombre sin que nos pueda ver, a lo que él
reaccionará por pura curiosidad.
Después iremos hacia él y le daremos una golosina.
Debemos repetir esta acción varias veces, de forma que el
caballo terminará por asociar a ese nombre una sensación
agradable, por lo que responderá a él.No debemos olvidarnos
nunca de dar una pequeña recompensa al animal por su respuesta,
aunque sea simplemente en forma de caricia.
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