En numerosas ocasiones habrá atado
a su caballo a un árbol y muchas veces habrá visto
como va enrollando la cuerda sobre el mismo, de tal forma que queda
prácticamente pegado al tronco.
Colocar dos troncos pequeños a ambos lados del caballo,
atándolos al tronco y dejándolos apoyados al suelo.
De esta forma el caballo ve cerrado el camino y permanecerá
inmóvil.
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